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sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Hacia un nuevo CSACE?

Por su interés, reproducimos el artículo que publicamos en nuestro último número:


Probablemente muchos de vosotros no conocéis realmente cómo es la estructura colegial que regula la profesión de arquitectura en España, el origen de los Colegios Oficiales, su razón de ser, funcionamiento y relaciones entre ellos.
Los orígenes y actualidad
A raíz de diversos hundimientos de edificios y tras la presión ejercida por la SOCIEDAD CENTRAL DE ARQUITECTOS, sociedad de adscripción voluntaria y cuya fundación data  del año 1849, se crean los Colegios de Arquitectos como entidades de derecho público y de obligada colegiación. Así, gestionada su creación desde 1929, sobre la base y por iniciativa de las Sociedades de Arquitectos entonces existentes, quedaron constituidos en el año 1931 en virtud de los Estatutos aprobados por Decreto del Gobierno provisional de la República.
Es importante subrayar el hecho de que de un modelo voluntario se pasa a uno obligatorio debido a la seguridad y garantía de los ciudadanos.

En un principio se crearon sólo 6 colegios:
- Madrid: Madrid, Toledo, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real, Badajoz, Burgos, Valladolid, Santander y Soria.
- Barcelona: Barcelona, Tarragona, Lérida, Gerona, Baleares, Huesca, Zaragoza, Teruel y Logroño.
- Bilbao: Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra.
- Valencia: Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, y Albacete
- León: León, Salamanca, Zamora, Asturias, Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra.
- Sevilla: Sevilla, Huelva, Córdoba, Cádiz, Jaén, Málaga, Granada, Canarias, Ceuta y Melilla.

Con el tiempo, los Colegios han evolucionado hasta la situación actual, en la que existen 26 colegios oficiales, algunos divididos a su vez en cabildos o demarcaciones, además de un Consejo Andaluz de Colegios Oficiales que agrupa a ocho de los COAs…

Como podéis imaginar, los problemas que surgen al tratar con regiones y organizaciones tan dispares y complejas han hecho que nunca nadie esté satisfecho del todo.
Además, con las dificultades que pasamos, salen a relucir diversos problemas de fondo.
Para empezar, la administración establece que es el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, CSCAE, y su presidente como interlocutores a nivel nacional e internacional de TODA la profesión... aquí aparece un equívoco, porque cuando se pensaron los Colegios el único ejercicio posible de un arquitecto era el que ahora está recogido en las atribuciones de la LOE. Sin embargo, hoy en día, la gran masa de arquitectos ejercemos de otra cosa o si ejercemos es mayoría los que estamos a sueldo de otros... es decir que no necesariamente tenemos por qué estar  colegiados.
Así, cuando se presenta un problema de laboralidad, o de salud, o de ordenación y representación de otros campos de la profesión que afecta a todos los arquitectos, colegiados o no, el referente para la administración es el CSCAE, que de modo estricto, sólo representa A LOS COLEGIOS, NI SIQUIERA A LOS COLEGIADOS.
De hecho los actuales estatutos establecen que la de su presidente depende de los decanos de los COAs (que son 26) y da igual el nº de colegiados o territorio que tenga cada uno de ellos.
En el órgano de gobierno ordinario del CSCAE, el Pleno de Consejeros, solo importan los Colegios no ponderándose el voto en ningún caso... es decir, Melilla pesa lo mismo en la toma de decisiones que Barcelona. Es en la Asamblea el único sitio en el que se pondera el tamaño de los Colegios mediante el número de Asambleístas que manda cada COA, solo que ésta última se reúne una vez al año.
En cualquier caso estamos hablando siempre de representación colegial, pero ¿qué pasa con aquellos arquitectos y estudiantes que no están colegiados? De facto la administración también otorga al CSCAE esa representación, así que imaginaros qué puede suceder en cuanto hay un conflicto de intereses -como por desgracia hemos podido comprobar en pasadas ocasiones-, en que se depende más de la buena voluntad e información adecuada del responsable que de una forma adecuada en la toma de decisiones. Este problema se duplica a nivel autonómico y regional donde son los COAs los interlocutores de la administración.

El debate
Hay quien puede pensar que no es necesario cambiar. Que el único problema actual de los COAs es la cantidad de trabajo, no su función o atribuciones. Nos tendríamos que limitar  a un ajuste presupuestario.
El problema es que previendo el panorama edificatorio actual y futuro no parece que ese ajuste pueda ser posible si no se le acompaña de un cambio en las funciones y atribuciones. Los colegiados, en su generalidad, desean una estructura ÚTIL Y SOSTENIBLE que les ayude a solucionar sus problemas profesionales, prefiriendo en muchos casos su desaparición a su mantenimiento.
No todo es negativo. La estructura existente tiene aspectos que son muy aprovechables: la interlocución con la administración recogida en las leyes, el posicionamiento ante la sociedad local reconociéndose como una institución hasta el momento meritoria o la buena captación de recursos entre las empresas. No en balde hablamos de la coordinación de 55.000 profesionales cualificados.
Desde la otra perspectiva, habría que preguntarse qué esperan los colegiados de la estructura colegial que les representa.
Mucho se ha hablado y escrito ya sobre el cambio producido en el modelo profesional en el que pasamos de un modelo artesanal de PYMES y autónomos a un modelo más industrial  de asalariados; o sobre  la diversificación de las áreas de actuación pasando de las atribuciones recogidas en la LOE a facetas propias de la sociedad contemporánea como puedan ser campos de gestión, comunicación, negociación, imagen, educación,…

El proceso de cambio
Conscientes de la dramática situación en la que nos encontramos y de la necesidad de adecuación de la estructura colegial a la realidad, la Asamblea del CSCAE del pasado diciembre encomendó a su presidente, don Jordi Ludevid y a su equipo de gobierno el que lideraran un cambio en los estatutos que corrigiesen las diferentes desviaciones del sistema actual.
Durante varios meses, varios equipos de asambleístas han estado trabajando en tres frentes:  Estructura y Funciones, Servicios y Financiación. Cada grupo ha trabajado su campo asignado y ha elevado las propuestas de modificación de estatutos para que el Pleno lo apruebe y lo remita a los redactores que lo presentarán para su aprobación en la Asamblea
 Sin despreciar los dos últimos, entendemos que la revolución se presenta en el primero de los grupos pues es el que afecta los problemas de fondo señalados.
Y hay que indicar que pese a  lo que parecía hace solo unos meses, se han logrado avances muy significativos que muchos califican de históricos. No era sencillo el acuerdo pues como se ha indicado hay perspectivas muy dispares dentro del Consejo. En general, la cordura y la necesidad de actuar se han impuesto. Hay que advertir, que ningún cambio será real hasta que no sea presentado y aprobado por la Asamblea.
Se define qué es la estructura Colegial, el conjunto de los Colegios, Consejos y CSCAE, que agrupa y organiza a los arquitectos. La relación de los colegiados con los Consejos y CSCAE se realiza a través de los COAs. Como principales novedades, sí se reconoce la necesidad de que la estructura colegial abarque cualquiera que sea el modo de trabajo de los arquitectos y su actividad profesional. Se visualiza al CSCAE como herramienta de difusión de la arquitectura arquitectos españoles.
Doble mayoría. El aspecto más debatido y que más pelos ha dejado en la gatera. Se incorpora por este sistema el voto ponderado en el Pleno de Consejeros, de forma que sí se tendrá en cuenta el nº de arquitectos representados. Hay que reconocer que los COAs "pequeños" han sido capaces de entender la necesidad del cambio en contra aparente de sus intereses, pero fundamental a la hora de legitimar ante terceros las decisiones del Consejo.
Elección del presidente. El Pleno de Consejeros elegirá al presidente del CSCAE de entre aquellos candidatos que previamente hayan presentado sus programas en la Asamblea y hayan obtenido al mayoría de los votos (de acuerdo a la Ley de Colegios Profesionales, la Asamblea no elegirá, sino que los candidatos que se presenten tendrán que obtener su conformidad, pudiendo ser más de uno quienes obtengan esa mayoría).
Equipo de Gobierno. Un problema existente hasta ahora es que cargos como el tesorero u otros vocales debían ser decanos. Si había elección en un Colegio y cambiaba el decano,  este se incorporaba al Consejo y el anterior desaparecía, pudiendo alterar los trabajos del Pleno. El candidato a presidente, a la vez que exponga a la Asamblea su programa, propondrá a quienes le acompañarán en dicha responsabilidad, siendo validados igualmente por la Asamblea.
 2ª Asamblea deliberativa- La Asamblea ordinaria de diciembre se consume en los informes de presidencia, presupuestos, enmiendas, etc.  Se abre a puerta a que se pueda convocar una nueva asamblea en abril/mayo a modo de mini-congreso deliberativo sobre nuevas propuestas de actuación/debate.
Representación del Consejo Andaluz-  Un problema que viene de lejos es la representación de los COAs andaluces. Antiguamente había 2 COAs en Andalucía: el Occidental y el Oriental cada uno con un representante en el COA.  Por decisión de la administración, ahora hay 8 COAs y un solo representante del Consejo Andaluz -el CACOA- lo que lleva a una queja de los decanos respecto a su representación. La doble mayoría da solución en parte a la proporcionalidad y se plantea la posibilidad de la presencia con voz pero sin voto de los decanos andaluces en el Pleno... 
Un asunto espinoso este último que probablemente de problemas en un futuro, entendemos que la territorialidad no ajustada al modelo autonómico, siendo este último ya cuestionable en la actualidad, conllevará problemas y un peligro de atomización y disgregación mayor, cuando la paradoja es que los colegiados somos gracias a la tecnología más universales y menos locales.
Sin embargo, lo importante es que se han hecho muchos  esfuerzos para convertir una estructura no fácil de entender como son el CSCAE y los COAs en algo más flexible y cercano a la realidad profesional, algo fundamental para que su representación ante la administración sea útil a los profesionales. Que el camino emprendido no debe ser tan erróneo en cuanto que nadie ha quedado contento al 100%, pero todos han bregado y avanzado en la misma dirección.

Diego Carreño  Vicente es Asambleísta del CSCAE por el COA de Madrid  y ha participado en los trabajos de refundación de los Estatutos del CSCAE


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