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miércoles, 9 de enero de 2013

Yo para ser feliz quiero un camión... o sobre la liberalización de la arquitectura


Siguiendo sobre la muy probable Ley de Servicios Profesionales, parece que los discursos y argumentos tanto en pro o en contra se amontonan generando un caos del que sólo puede salir beneficiado quien tenga intereses turbios.



Hay quienes están realizando una sana autocrítica dentro de los entornos profesionales.  Se podría decir que el argumento general sería algo así como que "por algo nos está pasando esto", casi a modo de fatalismo. Desde nuestro punto de vista no deja de ser una postura equívoca, pues el marco legal que nos  dotamos los ciudadanos para regir nuestras vidas no se debe determinar por la bondad de los afectados, si no por la lógica y el derecho de la norma. O la reforma que se plantea es buena y hay que abordarla, o no lo es y será mejor repensarla, pero no porque menganito que está afectado sea un poco cabrón, cualquier cosa será poco para él.

Otros aprovechan y tratan de sacar ventaja de la situación. Así hay quienes argumentan que a partir de ahora los ciudadanos podrán elegir entre "la seguridad, la economía y el confort  o entre los matices de la luz, materiales, etc.." (ha faltado el sintetizarlo en -perdón por la expresión- "... o mariconadas"). Como si fuesen temas incompatibles y ahora nuestros edificios fueran famosos porque se caen dos o tres todos los días. No dudamos que hay estupendos profesionales en todas las áreas, y que en proyectos y obras colaboramos en equipo, pero hay un especialista que está presente en todas las fases y no sólo en una parcial, se llama arquitecto. No entenderíamos que se decidiera suprimir la dirección de orquesta y que en cada concierto se eligiera de entre el resto de músicos quién dirigirla. Sobre todo, porque cualquiera puede hacer la carrera de dirección, sólo hay que emplear unas pocas ganas y algo de tiempo, al igual que para ser arquitecto...

Por otro lado, hay una palabra mágica que a nuestros legisladores les gusta mucho y que no pocos somos fans de la misma, y que no es otra que "liberalizar", que tiene su raíz en la latina libertas al igual que otros nobles términos como son libertad o liberal... no nos gustaría que llegara a pensar que nuestros peros al borrador de la Ley de Servicios Profesionales es un ataque pues a la libertad de los ciudadanos, o que tratamos de restringir su derecho de elección del profesional más adecuado. Lo que vemos es un problema de concepto: No se puede liberalizar la profesión del arquitecto, igual que no se puede liberalizar el conducir coches o conducir camiones. 

Uno libremente, quien quiera, se prepara para un examen y si lo pasa, le dan un carnet para conducir  vehículos hasta una tamaño y con una capacidad determinados. Si quiere ser feliz conduciendo un camión, cualquiera de Uds. lectores, tiene derecho a ello, solo tienen que preparar otro examen diferente y se presenta al mismo. ¿Consideramos restringir la libertad el exigir la preparación adecuada para conducir un vehículo primero y luego otra más para camiones, ambulancias, etc? Ningún ciudadano normal podrá pensarlo, porque todos entendemos que lo que se está haciendo es priorizar la seguridad sobre el que cualquiera sin preparación pueda  coger un coche o una ambulancia o un transporte pesado. Sí podría pensarse algo al respecto cuando la administración limita el número de licencias del taxi, por ejemplo.

Fíjense si está liberalizado el campo de la arquitectura que cualquiera, no importa quien, puede apuntarse a hacer la carrera, no hay "numerus clausus" para hacerse profesional. Sólo se le exige el tiempo y la dedicación para que saque la carrera. Y si después de todo la administración considera que hay pocos profesionales  pues debe mirar en el origen que es al título habilitante, pero no decir que para construir el Monasterio de El Escorial sirve el ingeniero de la Armada Invencible.

Lo dicho, para ser felices queremos un camión.


8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el ejemplo, pero aún hay más, si seguimos con el razonamiento del borrador de la ley, habría que "liberalizar" la conducción, puesto que no se entiende que si un carnet te permite concucir un tipo de vehículos, "no se entiende" que no te permita conducir todos los demás (os suena...). En definitiva, que si aplicáramos el mismo concepto a los carnets de conducir, veríamos como alguno se saca el de moto y se pone a conducir camiones de ocho ejes. Saludos. Antonio.

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  2. OBLIGAR a que firme un arquitecto no "puede ni pudo" nunca ser bueno,,, así nos va...

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  3. No se obliga a que la arquitectura la FIRME un arquitecto, sino a que como profesional formado, experto y competente la PROYECTE, DIRIJA, Y SE RESPONSABILICE

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  4. Solo espero que si esto sale adelante,los veterinarios puedan curar personas,porque seguro que están mas preparados que muchos matasanos que vemos a diario en los hospitales....

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  5. Obligar a que te represente un abogado, obligar a que te opere un cirujano, obligar a que el que conduce sea el que tiene carnet, obligar a que no sea lo mismo un ciclomotor que un boeing, obligar a que para tener un titulo haya que aprobar algunos exámenes nunca pudo ser bueno. Liberalizar así entendido es bueno... Bueno para los vagos, para los que buscan el atajo y con un carnet de ciclomotor se presentan como pilotos.

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  6. Chapó por el ejemplo

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  7. Si quieres seguridad contrata a un ingeniero, si quieres seguridad Y belleza contrata a un arquitecto. En la cubierta de las ventas como solo querían seguridad contrataron un ingeniero y así, después de la "prueba de carga" tuvieron la seguridad de que no se sostenía. Hay que ver como son las cosas de tontas ;)

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